Había una vez una casita de cristal donde vivía un ingenuo e inconmensurable benefactor de las fuerzas universales. Su ilustrísima persona y sus selectos fieles de quienes gustaba rodearse el oportunista y avaro finmundero para diferenciarse del resto del mundo, solía alejarse de cualquier crítica constructiva con cierto perfil agrio de connotaciones instructivas, con la intención de arrimarse a las auténticas manifestaciones indulgente-compasivas que le convirtieran en un engreído y camaleónico personaje quasi-esotérico-pedante.
Parece ser que comulgaba con el ideal del cambio a través del mariposeo entre flores de hermosos colores y las múltiples aperturas de puertas trans-universales, que iban desde capillas cistercienses hasta el palacio real vaticanista en manos de unos misioneros que no sabían ocultar ciertos negocios sucios, ni a la multimillonada pobreza que mantenía a esos estamentos abiertos por necesidad divina imperante…..
Siempre le resonaban palabras opusísticas que al parecer algún gremístico le transmitía, despertándolo del algodonado sillón de duende placentero y guardián de piramidones enmohecidos con secretos no confesables para revelarse contra toda indumentaria hecha de pensamiento liberal…
Sus suelas, que se sepa, no portaban alas, ni tan siquiera una buena pluma que le hiciera descargar una simple gota de mala-leche humana como corresponde al genio de una raza que cuando se hunde, blasfema y escupe en el atrio principal de los dioses, los cuales debían de estar carcajeándose con la constitución de aquella blandengue consistencia mental que suponía vivir y sentir según el caudal de consciencia monetaria transportada…
¿Habría aprendido algo inconfesable?. Desde luego que sí, pues del mismo modo que la iglesia reservaba los primeros asientos a la clase superior y se avergonzaba de los misérrimos que se plantaban esperanzados en las celebraciones de máxima ornamentación cabalístico-usurpadora, su mediática persona se enfundó en una senectud anticipada que hacía que los deslumbrados «primos» y amigos de mentirijillas del rocambolesco mundo bipolar, deseasen fervientemente la bendición de su espléndida bondad, y poder así ser renombrados allá donde la voz del ortopédico resquicio levantara expectación; concertados bajo el buen pago, y fundidos en una orla de infiltrados que se embolsaban buenos dividendos nogocísticos……
Luego, se encaramaba a la advertencia del «peligro inminente» de un mundo en destrucción que debía cambiar…¿Que debía cambiar? ¿para qué? si sus intereses iban a las mil y una maravillas con la condescendencia de los miles de adeptos sectarios que adoraban sus puntos y sus comas sin más pensamiento…
¿Es que gustaba de los descerebrados que no ensombrecían la fatua visión de la realidad cognitiva sin ramajes que aportasen alguna duda acerca de su labor e ideas…?
Hubo un tiempo entonces en que el señor mandaba en casa y donde los hijos y la señora obedecían sin rechistar, ó de aquel otro individuo que se creía un enviado y reunía a su alrededor solo a aquellos que aman y viven para sustentar dicha banalidad mercantil que esconde una profunda demencia paranóico-divina.
Pobres…sin dios y endiosando al hombre…pobres.
Ahora, en este momento, sigo en mi recinto prestado…hasta que me desposean de él e intenten mandarme a las galeras junto a otros inconformistas en contra de estos chapuceros montajes chabacaneros y mesiánicos. Ahora puedo concluir la conclusión experimentada desde mi insuficiente aportación y en donde cierta sombra se ha cernido como cabeza de buitre desplumador con envoltura de palomita mensajera…….¿Son conscientes quienes le rodean en su inconsistente algoritmo megalómano de su megalómana patología…?
Tal vez el mundo que llega esté por encima de lo humano, y el cambio lo adviertan en su magnificencia aquellos que se codean con las limpias aguas del alma humana y sus frutos de oníricos perfumes emocionales…El resto, el gran resto de mortales no-aptos para condimentar sus desagradables emanaciones corpóreas, quizás quedemos atrapados para siempre en el averno al que son deportados cuando la espaciosidad de ese nuevo mundo, concebido desde las cercanas confluencias de la continuación de la casita de cristal, descarte a quienes no somos espiritualmente arios…
E irán de monasterio en monasterio abriendo con su potestad supra-celeste las puertas de la Luz verdadera al resto de pobres infelices…
Suerte MAESTRO…