Se elevan voces altivas pleiteando para manifestar sus desdichados síndromes desde la desmesurada impotencialidad del visceral contingente humano encolerizado; pensantes que esgrimen una escrutural concatenación de aportes henchidos de absorbentes actos dramáticos y pantallas nubarrónicas hirientes con finitud de muecas desdibujadas por lineales trayectorias é inciertos horizontes futuristas.
Cabalgan pasivas tétricas dudas comulgando con el devenir espectral de los estáticos jinetes apocalìpticos y las sulfuradas proyecciones del resquebrajamiento holístico temporal; expandido misérrimamente sobre condescendencias coetáneas abrillantadas por la soez mente del patibulario enjámbrico.
La sentencia soterrada persiste, sin que signifique algo más que una simple consistencia lújubre de incongruente lamento.