el niño plumilla

Hojas de caduca existencia adormecidas sobre la virutilla arenosa que se amontona en el duro sendero de los caminantes, al resoplido del torbellino ascendente que se producía por el galope del chaval moviéndose virulento y saltón, se arremolinan en piruetas de aceleradas espirales que tras varios e impetuosos movimientos acaban nuevamente por posarse, entre saltitos, sobre la linde de aquella hilera de árboles semidesnudos.
Con la blusilla desabotonada bailoteándole como un peregrino al final de su etapa, con los brazos remangados hasta los codos y aspeándolos en un descontrolado zig-zag mecánico, aquel flacucho chaval corría que se las pelababa impulsándose al compás de sus dos potentes remos que batía a la velocidad de una batidora casera, haciendo que apenas se le distinguiesen las piernuchas por lo vertiginosas que rotaban.
Y no era para menos, ya que un pincel ó plumilla  surgida de su columna vertebral, como la cola de una lagartija, iba trazándole nerviosamente un entramado de signos y letras, a primera vista irreconocibles, en el duro sedimento por el que galopaba.
– Si te pillo te sacudiré, si te atrapo te atizaré, si te alcanzo te acordarás de mí; eso iba escribiendo incansablemente aquella cartilaginosa plumilla desde que el pobre chaval nació.
Y yo me pregunto de qué modo se dió cuenta el estrafalario mocoso de lo que su rabillo escribiente iba escribiendo a sus espaldas.

Por Visitologus

Las moléculas de mi entidad consciencial trasvasan los espacios vacios inexistentes para convertirlos en mutaciones temporales del actual presente y su futuro correspondiente, donde se combinan estados conceptuales informáticos con ambivalentes e insipientes caudales de estructuralidad quántica....... Yo y Tu somos "NOSOTROS en el FUTURO".