Han pasado ya unas décadas desde que 2012 se transformó en una especie de eje que gira en sentido contrario a las agujas de un reloj. Las cosas van hacia atrás, retrocediendo y buscando el comienzo de todo. Las matemáticas suman en negativo sin que se tenga la intención de progresar.
La gente parece sentirse contenta con este hecho, y en el ámbito de los conocimientos científicos la cuestión es examinada detenidamente. ¿Hay alguna suma detectada en positivo?. No, es la respuesta habitual. Pero de todos modos los nacimientos y las defunciones corresponden al proceso natural de siempre.
Es en sí la propia naturaleza la que reescribe de algún modo el futuro de los genes con la misma marca que utilizó como medio evolucionista que implantaba modernidad al pensamiento. Dicho pensamiento se encuentra ahora controlado por una idea universal inversa, que es lo que da como resultado unas matemáticas inexactas. Si dos mas dos sumaban cuatro, ahora no es así. Menos cuatro, da menos cuatro y eso concuerda con la realidad exterior.
Se espera, de continuar este proceso negativo, la llegada al primitivismo en apenas unos cientos de años. La mente parece que sigue este patrón desconocido para el raciocinio y hasta el momento, determina la única senda posible.
Ahora que el esfuerzo social lleva forzosamente a rios, mares y cielos limpios de contaminación, y en general, a una repoblación abundante de naturaleza salvaje, el hombre ha comenzado a sentirse no-culpable, comunicándose nuevamente con el pensamiento que le lleva a sus orígenes.
A 2012 se le conoce, previamente a este desenfoque ilógico, como año del «fin de los tiempos», cosa que parece haberse visualizado desde una perspectiva mucho más inteligente de lo que se suponía.
¿Es la propia especie quien decide dar este paso que le salva de su autodestrucción, o es algo más?. En esta ocasión como en todas las anteriores, las matemáticas inexactas conducen a un crono futurista, en el que espera la fuerza vibrante de los elementos que dieron lugar a la formación de la biodiversidad.
¿Que es progreso o retroceso? se preguntan destacados lumbreras del intelecto; desde luego aquello que conlleva una inexplicable conducta de aceptación a los ciclos cósmicos.
Los niños se desarrollaron felices, captando el presente junto a un futuro refulgente para sus vidas. Los mayores reencontraron recuerdos que penetraban las frondosas estelas de los bosques, mientras que los jóvenes se deshicieron de las cadenas que les atenazaban a las máquinas y a la esclavitud del trabajo robótico mecanizado.
Solo hubo que esperar a que los espíritus de la naturaleza moldearan de nuevo los pilares de la vida en el planeta, y para ello conjuntaron los procesos más convenientes al orden existencial.
Mientras tanto, queda por delante o por detrás, según se mire, una esplendorosa época de la que disfrutar.
Las matemáticas inexactas: la más probable certeza de exactitud.